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Antecedentes

 

 

La referencia más remota con que cuentan los archivos universitarios data de 1889, año en que el Gral. José Vicente Villada, Gobernador del Estado de México, determinó la creación de una biblioteca pública.

Sin ser la excepción, el entonces Instituto Científico y Literario del Estado de México, posteriormente se instaló una sala de lectura que a la postre fungió como biblioteca particular, inaugurada en 1897.

 

En 1907, producto del crecimiento que el Instituto mostró, se funda la Biblioteca de la Escuela de Jurisprudencia, antecedente con el que inicia una ardua labor en la incorporación de acervo bibliográfico a la Institución.

 

En 1956 el Gobierno del Estado de México, decreta la elevación a rango de Universidad al Instituto Científico y Literario. Con este antecedente, la incorporación de bibliotecas a Escuelas y Facultades tomó singular relevancia que concluye con la creación del Departamento de Bibliotecas en 1969, cuyo objetivo consistió en atender los aspectos técnicos y administrativos del Sistema Bibliotecario de la Universidad.

 

Desde su creación, el Departamento de Bibliotecas mostró una inquietante actividad en favor del quehacer institucional, motivando una serie de cambios que concluyen con una reestructuración en el año de 1981, con el establecimiento de la Dirección General de Bibliotecas y Desarrollo Docente.

 

Con la creación de esta dependencia se buscó no sólo coordinar y evaluar el desarrollo del Sistema Bibliotecario, sino también atender el funcionamiento de laboratorios, mismos que a la fecha constituyen áreas de apoyo significativas para la ejecución y seguimiento de planes y programas de estudio.

 

Cabe destacar que en 1987 se construyó un edificio ex profeso en Ciudad Universitaria que albergaría a la Biblioteca Central, que a partir de ese año, llevó el nombre del “Lic. Juan Josafat Pichardo Cruz”, primer rector de ésta máxima casa de estudios; compartiendo desde entonces espacio físico con la Dirección General de Bibliotecas y Desarrollo Académico consolidando así, sus funciones y su labor se orienta al establecimiento de una serie de disposiciones que coadyuvaron a la optimización del acervo bibliográfico y servicios complementarios que se ofrecían, entre ellos, la conservación y clasificación del material bibliográfico.

 

En 1991, producto de las directrices que se establecieron en materia académica, se crea la Dirección de Centros de Información, Talleres, Laboratorios y Apoyo Académico, dependencia que asumió la responsabilidad de eficientar el Sistema Bibliotecario Universitario.

 

En 1995, se modifica su nombre a Coordinación de Apoyo Académico, teniendo como prioridad, coadyuvar en el cumplimiento de fines académicos y de investigación de la comunidad universitaria.

 

Adquiere nuevo nombre con la reestructuración orgánica de la Administración Central emitida por acuerdo del C. Rector, en abril de 2005, quedando con el nombre de Dirección de Infraestructura Académica, el cual se ratifica en el proceso de actualización a la estructura orgánico – funcional realizado en 2008, cuyo acuerdo fue publicado en el número extraordinario de enero de 2009, en la Gaceta Universitaria.

 

El edificio que alberga la Dirección fue remodelado y reinaugurado en la primera mitad del 2009, siendo ampliado con la finalidad de prestar una mayor y mejor atención a la comunidad usuaria, ofreciendo los servicios de ludoteca para el aprendizaje y el esparcimiento infantil, Centro de Auto Acceso para el aprendizaje de lenguas, galerías para muestras artísticas, auditorio para eventos culturales, salas de estudio libre, salas de proyección grupal, cubículos para estudio grupal, salones electrónicos, sala de cómputo, áreas de usos múltiples, videoteca, hemeroteca, y cafetería.

 

Hoy en día, la Dirección de Infraestructura Académica, con la finalidad de brindar un mayor y mejor servicio a las bibliotecas, laboratorios y talleres de la Universidad, busca establecer servicios electrónicos que permitan dar una respuesta a las dudas y necesidades de la comunidad de una manera expedita, aunado a la certificación de 3 procesos orientados a: Procesos Técnicos, Préstamo de Servicios Bibliotecarios y Selección y Adquisición de Material Documental, además de fijarse como meta durante la presente administración de equipar laboratorios y talleres, así como coadyuvar a la certificación de los mismos.